Croque Madame Recoleta – Colegio de Escribanos
AtrásEn la Avenida Callao 1540, en pleno corazón de Recoleta, funciona Croque Madame Recoleta, un restaurante y confitería que ocupa las instalaciones del antiguo Colegio de Escribanos de la Ciudad de Buenos Aires. El edificio, de estilo academicista francés, fue construido en las primeras décadas del siglo XX y está catalogado como patrimonio arquitectónico de la Ciudad. Hoy, además de su valor institucional vinculado a las escribanías y al mundo notarial porteño, el inmueble aloja esta propuesta gastronómica que combina cocina de raíz francesa con matices argentinos, en un entorno que bien podría confundirse con un petit palais parisino.
Un edificio con historia y arte en cada rincón
El primer impacto al cruzar la puerta es visual. La planta baja funciona como confitería y conserva el famoso mural “Las mujeres sabias”, pintado por Raúl Soldi en 1972. La obra, de unos diez metros de ancho, iba a ser utilizada como escenografía para el Teatro Cervantes y nunca se montó allí: el propio artista la donó al Colegio de Escribanos y hoy puede disfrutarse mientras se toma un café o se degusta una merienda. En el primer piso se ubica un salón de exposición con obras del pintor chaqueño Milo Lockett, que cambian periódicamente, y en el segundo piso funciona el restaurante principal, al que se accede por escalera o ascensor.
El comedor del segundo nivel conserva molduras originales, arañas de cristal, vitrales y muebles de época que dialogan con una iluminación cálida y tenue. La sensación es la de cenar dentro de un capítulo de la historia porteña, rodeado de boisserie, arañas centenarias y cuadros de artistas argentinos.
La propuesta gastronómica
La carta es acotada pero está trabajada con criterio. La vedette de la casa es el menú de tres pasos, que se ofrece tanto al mediodía como a la noche e incluye entrada, plato principal, postre y, según la promoción vigente, una copa de vino o bebida sin alcohol. El precio ronda los 25.000 a 33.000 pesos por persona y suele percibirse como una de las opciones de mejor relación precio-calidad dentro de la categoría restaurantes en Recoleta.
Entre los platos más recomendados por los comensales aparecen la bondiola braseada con puré de boniato, los ñoquis soufflé con salsa cuatro quesos, los sorrentinos, el risotto de hongos y el salmón con puré de zanahoria. Las opciones cambian periódicamente y se ajustan a la estación. Para los más golosos, la carta dulce incluye el rogel, la pavlova, el volcán de dulce de leche, el crumble de manzana y el cheesecake.
Para quienes buscan una experiencia más relajada, la confitería de planta baja ofrece el clásico té completo para dos, con tostados, scons, medialunas, alfajores de maicena, una porción de torta y café o infusiones a elección. También funciona un brunch libre los fines de semana, con propuestas dulces y saladas que varían según la disponibilidad del día.
Espectáculos en vivo: tango y jazz
Uno de los grandes diferenciales del lugar es su programación artística. Los sábados a las 18 o 19 horas se presenta un show de tango en vivo, con parejas de bailarines y, en algunos casos, bandoneonistas y pianistas. Los viernes a las 21 horas, en tanto, suele haber una velada de jazz en vivo. Ambos shows están incluidos para los clientes del restaurante y de la confitería, lo que convierte al salón en una pequeña sala de concierto dentro de un edificio dedicado históricamente a las escribanías de Buenos Aires.
Servicio y atención
El personal es uno de los puntos fuertes del local. Mozos como Gio, Diego, Zoe, Agustín, Nicolás, Walter, Daiana, Juan Manuel, Lucas, Nehuen y Fernando son mencionados una y otra vez en las reseñas por su trato cordial, sus recomendaciones acertadas y su capacidad para resolver situaciones imprevistas, como ocurrió en más de una oportunidad con comensales que sufrieron descomposturas durante el servicio.
El equipo de recepción se encarga de recibir a los visitantes en la planta baja, explicarles la historia del edificio y, muchas veces, acompañarlos personalmente hasta el salón del primer piso o del restaurante. Esa experiencia guiada es una marca registrada de la casa y aporta un diferencial frente a otros cafés y restaurantes del barrio de Recoleta.
Lo que se puede mejorar
Como en todo servicio de alto tránsito, la experiencia puede variar según el día y el momento. Algunos visitantes mencionaron demoras extensas para retirar platos, especialmente cuando el salón está colmado. Otros notaron que ciertos platos llegan a la mesa con poca temperatura o con cocción despareja (pasta algo desabrida, pescado sobrecocido, carré de cerdo seco, milanesas aceitosas). El brunch libre, en particular, recibió quejas puntuales por la reposición lenta de las bandejas en horario pico y por la falta de ventilación en días de calor.
También se señaló que el único baño disponible se encuentra fuera del salón del restaurante y que, en determinadas ocasiones, presenta faltantes de mantenimiento (tapas de luz, pérdida de presión de agua). Quienes lleguen los días de mayor concurrencia, como San Valentín o aniversarios del local, conviene tener en cuenta que la rapidez del servicio puede resentirse y que algunos mozos pueden mostrarse algo acelerados.
Otro punto a considerar es que no aceptan propina mediante tarjeta, únicamente en efectivo, lo que puede generar algún inconveniente al cierre de la cuenta.
Información práctica
- Dirección: Av. Callao 1540, Recoleta, Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
- Teléfono: 011 4809-7107.
- Sitio web: croquemadamerecoleta.acrons.net.
- Horarios: lunes a viernes de 9:00 a 00:00; sábados de 11:00 a 00:00; domingos cerrado.
- Reservas: se aceptan vía WhatsApp, especialmente recomendable para el restaurante del segundo piso y para los días de show.
- Medios de pago: efectivo, tarjeta de crédito y débito.
- Accesibilidad: entrada accesible para personas con movilidad reducida y ascensor al salón del primer piso.
Una experiencia que vale la pena
Más allá de las mejoras posibles en el ritmo del servicio o en la consistencia de ciertos platos, Croque Madame Recoleta ofrece algo que pocos lugares de Buenos Aires pueden igualar: la posibilidad de almorzar, merendar o cenar dentro de un edificio cargado de historia, rodeado de arte argentino, con buena cocina francesa de raíz local, shows de tango en vivo y atención profesional. Para quienes buscan un café en Recoleta distinto o un restaurante para una ocasión especial en el casco histórico de las escribanías porteñas, esta casa sigue siendo una apuesta segura.