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AtrásLa escribanía ubicada en Av. Alvear 1600, pleno Recoleta, se presenta como una opción dentro del abanico de escribanías en Buenos Aires para quienes necesitan llevar adelante trámites notariales de distinta complejidad. Bajo la titularidad de la escribana Adriana Rizzo, el estudio ofrece servicios vinculados a sucesiones, subdivisiones, permuta, contratos de locación, poderes, certificación de firmas y otros actos notariales. Ahora bien, la experiencia de quienes han pasado por sus oficinas es marcadamente heterogénea: hay quienes resaltan un trato profesional impecable y otros que describen situaciones verdaderamente complicadas que merecen ser conocidas antes de sentarse a firmar.
Empecemos por lo positivo, porque existe. Quienes tuvieron trato directo con la escribana Adriana Rizzo resaltan su calidez humana, su predisposición a explicar hasta el último detalle y la solvencia con la que aborda temas complejos. Una clienta relata que la profesional dedicó más de una hora a analizar un caso de sucesión combinada con una subdivisión, explicando con ejemplos los distintos escenarios posibles y resultando muy precisa al momento de definir las acciones a seguir. Otro testimonio destaca que, allá por 2013, al momento de comprar su primera propiedad, recibió un asesoramiento profesional y cálido que dejó una huella muy positiva. Inclusive, se menciona el acompañamiento institucional de la escribana a una asociación civil ambientalista, lo que habla de un compromiso que trasciende el mero ejercicio profesional y que es un valor agregado que muchas notarías no ofrecen.
Las secretarias del estudio también han sido mencionadas como amables y atentas, lo que suele ser un punto a favor en cualquier escribanía, ya que el primer contacto suele marcar la diferencia entre una experiencia tranquila y una atravesada por inconvenientes. También existe un testimonio sobre una consulta vinculada a convención matrimonial y separación de bienes, donde el asesoramiento fue valorado como muy satisfactorio y enriquecedor para quien lo recibió.
Ahora bien, la balanza no termina de inclinarse a favor. Una parte significativa de quienes han pasado por esta escribanía de Av. Alvear 1600 han expresado frustraciones que van desde demoras excesivas hasta la falta total de respuesta tras meses de insistencia. Uno de los puntos más recurrentes en los comentarios negativos es la demora en la entrega de escrituras. Hay casos documentados de clientes que llevan más de dos o incluso cinco años esperando la finalización de tramitaciones que, en condiciones normales, deberían resolverse en cuestión de semanas o pocos meses.
La firma de documentos también ha sido motivo de quejas puntuales. Un cliente narra cómo, pese a tener turno pactado a las 10 de la mañana y haber tomado tiempo especial en su trabajo, tuvo que aguardar hasta que alguien efectivamente abriera la puerta del estudio. Cuando finalmente fue atendido, le solicitaron documentación adicional a la que le habían indicado por teléfono, lo que generó nuevas demoras. Para cerrar la experiencia, le cobraron un importe superior al presupuestado y recién le devolvieron la diferencia tras reclamar en el momento. Este tipo de situaciones deterioran profundamente la confianza que un usuario deposita al elegir una escribanía.
Otro tema crítico que surge de las experiencias relatadas es la falta de comunicación. Múltiples usuarios mencionan que los llamados no son contestados o que quedan flotando sin respuesta, con promesas reiteradas del tipo “la escribana le va a llamar” que nunca terminan de cumplirse. Esta desconexión entre el estudio y sus clientes resulta un problema serio para cualquier notaría, dado que los trámites notariales suelen requerir coordinación fluida entre las partes, las entidades bancarias, los registros de la propiedad y las inmobiliarias involucradas.
En relación con esto último, vale la pena mencionar que esta escribanía trabaja en conjunto con la inmobiliaria Rocchio, y varios clientes han señalado que las complicaciones y demoras surgieron precisamente al combinarse ambos servicios. Un caso puntual involucra la venta de una propiedad familiar en la que, pese a haber transcurrido meses, no se concretó el cambio de titularidad, dejando al vendedor con el inmueble aún registrado a su nombre. Esta clase de situaciones puede derivar en complicaciones legales y fiscales importantes, por lo que conviene tenerlas presentes.
También se reportaron errores en la confección de documentos, formularios completados de manera incompleta y la necesidad de reiniciar tramitaciones por rechazos en distintas dependencias. Esto último resulta particularmente grave, dado que pone en evidencia una falta de controles internos que en una escribanía deberían ser rigurosos. La redacción de boletos de compraventa, la confección de poderes, la certificación de firmas y demás actos notariales requieren precisión absoluta, ya que cualquier error puede acarrear consecuencias legales de magnitud para los involucrados.
Otro aspecto que genera fuerte malestar entre los usuarios es el manejo de los tiempos. No es raro encontrar comentarios que mencionan plazos de 15 días para entregar un simple presupuesto que finalmente nunca llega, o demoras de un mes y medio para formalizar un contrato de locación, un trámite que en condiciones normales debería resolverse en pocos días hábiles. Este tipo de incumplimiento reiterado genera una percepción de falta de seriedad y compromiso que resulta difícil de revertir una vez instalada.
Para quienes están considerando contratar los servicios de esta escribanía en Recoleta, el consejo que se desprende de las experiencias compartidas es claro: exigir desde el primer momento plazos concretos por escrito, confirmar la documentación necesaria por un canal verificable y mantener un seguimiento muy activo del trámite. La ubicación en Av. Alvear 1600 es estratégica y de fácil acceso, pero la accesibilidad geográfica no compensa los problemas operativos que parecen ser una constante en la experiencia de varios usuarios.
Un detalle adicional a tener en cuenta es que al menos una clienta señaló que la escribanía no se encontraría realmente en la dirección publicada, sino en provincia de Buenos Aires. Aunque esto podría responder a una mudanza reciente o a un cambio en la modalidad de atención del estudio, es algo que conviene verificar telefónicamente antes de acercarse, sobre todo si se planea movilizarse especialmente para una consulta o firma importante.
En definitiva, esta escribanía de Av. Alvear 1600 tiene luces y sombras bien marcadas. Las luces están representadas por la calidad profesional y humana de la escribana Adriana Rizzo en el trato directo, especialmente en tramitaciones complejas que requieren paciencia y un acompañamiento detallado. Las sombras, en cambio, tienen que ver con los problemas de gestión, comunicación y cumplimiento de plazos que parecen aquejar al estudio en su operatoria cotidiana. Quienes prioricen el asesoramiento personal y estén dispuestos a sostener un seguimiento muy activo del trámite podrían tener una experiencia satisfactoria; quienes busquen eficiencia operativa y respuestas ágiles, probablemente se lleven una sorpresa desagradable.
Antes de tomar una decisión, es recomendable consultar otras escribanías en Recoleta y en barrios cercanos, comparando no solo los honorarios sino también la calidad del servicio, los tiempos de respuesta y la predisposición a resolver situaciones imprevistas. Las escribanías y notarías en Buenos Aires son muy variadas, y elegir la correcta puede hacer una diferencia enorme en la tranquilidad con la que se encararán actos tan relevantes como la compra de una propiedad, el inicio de una sucesión o cualquier otro trámite notarial que tenga impacto en la vida del cliente.